Transhumanismo

El otro día el amigo de un amigo nos explicaba la intervención a la que va a someterse para ayudarle a corregir su sordera parcial. De momento usa un audífono bastante potente que le permite seguir conversaciones e identificar bastantes sonidos, pero ahora va a hacerse una operación interna que, explicándolo como lo explica él, “será como si una voz robótica me hablase diciendo vuestras palabras”.

Un poco sobrecogedor, ¿verdad? En realidad este chico se divertía añadiendo un poco de ciencia ficción a una operación que se ha vuelto cada vez más común, pero la realidad es que si hace medio siglo hablamos de una intervención como esta, en la que un aparatito interno “traduce” los sonidos del exterior y los devuelve al cerebro de la persona para que pueda interpretarlos nadie se hubiese creído nada. O por ejemplo, si nos hubiesen dicho que un atleta de Sudáfrica sin piernas iba a competir en las Olimpiadas con una especie de “extremidades biónicas”

Foto: Ossur

En los años ochenta, el novelista William Gibson publicó su novela Neuromante, biblia del llamado movimiento Cyberpunk. En ella se desarrolla un concepto nacido unas décadas atrás, llamado Transhumanismo. La Wikipedia define el Transhumanismo como “un concepto filosófico y un movimiento intelectual internacional que apoya el empleo de las nuevas ciencias y tecnologías para mejorar las capacidades mentales y físicas“. La obra de Gibson y de otros autores como Bruce Sterling populariza este concepto.

Nadie tiene demasiadas dudas sobre los beneficios del uso de la tecnología para curar enfermedades o paliar discapacidades, como en el caso de nuestro amigo o del atleta sudafricano. Algo más de polémica aparece cuando entra en juego la genética y se habla de manipularla para conseguir organos de donación o para curar enfermedades congénitas.

Pero los transhumanistas van más allá: hablan de utilizar la tecnología en el cuerpo humano no para curar sino para, simplemente, mejorar. Así, se podría implantar cierta tecnología en los ojos para tener hipervisión (y no para corregir defectos de la vista), piernas nuevas para correr más rápidos, sustancias que actúen sobre el cerebro para evitar los celos o para estar en permanente estado de felicidad o para necesitar dormir menos.

¿Es el cuerpo un templo? ¿Tenderá la medicina a la mejoría de la especie, tal y como ya hace en muchas operaciones de cirugía estética? ¿Hay alguna diferencia entre quitarse arrugas en un quirófano para ser más hermoso e instalarse un aparato en el brazo para ser más fuerte?

Algunas referencias, para la reflexión:

Humanity + – Organización Internacional de Transhumanismo

10 maneras de mejorar la especie

El post humanismo de Ray Kutzweil

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *