“La herida” nos enseña el respeto por las enfermedades mentales

Como una herida que parece inofensiva  para la gente cuando la mostramos pero que cuando uno la padece tiene un dolor interno desgarrador así es como se muestra esta película. La vida de Ana, parece tranquila en su día a día e incluso plena pero en su parcela privada vive en una montaña rusa constante que se diagnostica como trastorno límite de personalidad y que te arranca las emociones por dentro con subidas y bajadas muy difíciles de controlar. Las personas que viven con el TLP tienen una gran sensibilidad a los estímulos emocionales, tanto las experiencias positivas como las negativas. Para poder canalizar esas emociones en muchas  ocasiones acaban refugiándose en conductas impulsivas como las compras, el aislamiento, el sexo, el juego…Les cuesta identificar lo que sienten aunque lo vivan con fuerza y eso les frustra, viven con pensamientos fluctuantes y actitudes ambivalentes hacía los demás y hacía sí mismos. Presentan dificultad para aprender de las experiencias pasadas por eso aunque sufren y se arrepienten ante haber cometido descontroles les cuesta frenar  sus acciones la siguiente ocasión que se vuelven a encontrar en el mismo punto. Es muy importante el diagnóstico porque a partir de ahí pueden empezar a regularse, saber quiénes son, que situaciones les favorece, si es necesaria o no medicación y aprender a seguir una hoja de ruta que les haga adquirir el autocontrol que les falta.

Ana tiene temor a la soledad, no soporta encontrarse sola y pensar en el posible desprecio de la gente. Intenta obtener la atención de su madre pero no la encuentra. Se avergüenza de sí misma y muchas veces piensa en el suicidio por eso se autolesiona buscando respuestas y escondiendo  miedos a ras de piel.

La protagonista, Marian Álvarez, realiza muy buena interpretación que fue recompensada con un Goya en el 2014.

Recomiendo esta primera película del director Fernando Franco por  abrir la puerta a la comprensión de las enfermedades mentales, a la comprensión y el respeto que debemos de fomentar entre nosotros al entender que no todo el mundo siente las cosas de la misma manera y con la misma intensidad independientemente de padecer un trastorno o no. Aprender que si existen heridas podemos  intentar por lo menos que cicatricen pronto.

Silvia Santana:

Ver comentarios (4)

  • La psicología aún está muy estigmatizada por la sociedad. En este caso, queda demostrado que la ayuda psicológica resulta fundamental, pero también en muchos otros en los que no se tiene en cuenta. Gracias por la información. Un cordial saludo.

  • Totalmente de acuerdo,aunque poco a poco vamos rompiendo muros y llegando a muchas personas a las que podemos ayudar. Gracias por tu interés