Lentes trifocales, un “cristalino artificial” para tratar las cataratas

Ya no es necesario imaginar una lente que permita recuperar la visión nítida en catarata porque es ya una realidad. Hablamos de las lentes trifocales, un “cristalino artificial” que se introduce en el ojo, tras extraer el natural que se ha opacificado, para que cumpla su misma función.

Cada ojo tiene su propia lente, el cristalino, que con el paso de los años y por su desgaste natural, acaba perdiendo su transparencia original, volviéndose opaco. En el momento que esto sucede se desarrollan las cataratas, viéndose así reducida la capacidad del cristalino para enfocar los objetos a diferentes distancias (cerca, intermedia y lejos).  

Ante la imposibilidad de prevenir el proceso natural del envejecimiento del ojo, se ha desarrollado esta innovadora técnica para tratar esta patología ocular propia de la edad madura. El uso de las lentes trifocales en la cirugía de catarata ha supuesto un cambio sustancial tanto en la calidad de visión como en la independencia de los pacientes.

Frente a las lentes monofocales, que permiten una buena agudeza visual de lejos pero borrosa de cerca, la implantación de lentes trifocales garantiza la visión no solo de cerca y lejos sino también en visión intermedia, disminuyendo la dependencia de las gafas. Se logra solucionar así el problema de la media distancia, que queda descubierta con las lentes monofocales, y que es muy importante para actividades cotidianas como ver la pantalla del ordenador o de la tablet o usar el móvil.  

El paciente logra así ver con un grado óptimo de satisfacción a todas las distancias  con tan solo someterse a una intervención que se realiza sin ingreso, con anestesia tópica, es decir utilizando gotas, y sin necesidad de dar puntos. El tiempo de la cirugía oscila entre los diez y los quince minutos y la recuperación del paciente suele ser rápida.

Aunque las lentes trifocales han demostrado que son una excelente opción en la cirugía de catarata será el oftalmólogo el encargado de recomendar al paciente la lente ideal para cada caso tras realizar un estudio preoperatorio detallado que permita garantizar los resultados óptimos de la operación.

Prof. Francisco Gómez-Ulla de Irazazábal,

Director médico del Instituto Oftalmológico Gómez-Ulla

Instituto Oftalmológico Gómez-Ulla en Masquemedicos

Categorías: Oftalmología
Francisco Gómez-Ulla de Irazazábal: Prof. Francisco Gómez-Ulla de Irazazábal, Licenciado y Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Santiago de Compostela (USC), donde es Catedrático. Se especializa en Oftalmología en 1979, en el que hoy se conoce como Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela, donde en la actualidad es Jefe del Servicio de Oftalmología. Fundador y director médico del Instituto Oftalmológico Gómez-Ulla, ubicado en Santiago de Compostela. Consejero de la Sociedad Española de Retina y Vítreo, de la que es expresidente. También es expresidente y actualmente Consejero de la Sociedad Gallega de Oftalmología y de la Fundación Española Retinaplus+, de la cual es patrono y fundador.

Ver comentarios (1)

  • Lo he dcho en un comentario a otra entrada: estos "apaños" no dejan de ser eso, apaños. Ninguna lente multifocal tiene la precisión de un cristalino sano, que puede enfocar desde pocos cm hasta infinito. ¿No deberían estar investigando en métodos químicos, farmacológicos, para "desopacar" el cristalino (y devolverle su elasticidad, por cierto, que la presbicia tampoco es agradable), o métodos de regeneración tisular para crear cristalinos naturales in vitro para su posterior implante, o sustituir la parte dañada del tejido a partir de las células del paciente?
    Obviamente no debe de ser fácil o ya se estaría haciendo, lo sé, pero es bastante descorazonador que no se lean noticias sobre avances en la aplicación real, no en el campo especulativo del "podría ser", en este terreno casi nunca.
    Nos vendieron lo de la regeneración y cultivos de tejidos, las famosas células madre, la reparación de genoma dañado con el famoso Crispr, y pasan las décadas y seguimos sin ver nada real. Quita bastante la fe en la ciencia médica que todos los tratamientos disponibles no son más que "ñapas", "bricolaje", no ciencia.

    Saludos.