Natalya adelgaza ¡60 kilos! con manga gástrica

Natalya se sometió a un tratamiento con manga gástrica para perder peso, en la Clínica Dorsia Hospitalet. Decidió dar el paso porque se sentía muy mal. “Un día me levanté de mi cama, me vi al espejo y no podía más”, explica.

Hizo diferentes dietas, fue a distintos dietistas y nada le funcionaba. Llegó un momento en el que Nataly se dio cuenta de que tenía un problema y algo fallaba, le costaba demasiado perder peso, y cuando por fin lo conseguí, lo recuperaba muy rápido.

¿Qué es la manga gástrica?

La manga gástrica es un tratamiento de pérdida de peso, en el que se reduce la capacidad del estómago en un 80%. Para conseguirlo se modifica la forma del estómago mediante laparoscopia, convirtiéndolo en una especie de tubo o manga.

Al reducir el tamaño del estómago el paciente se sacia antes y por lo tanto consume una menor cantidad de alimentos. Como el estómago es más pequeño, segrega menos grelina, que es la hormona que regula el apetito.

Este tratamiento se indica en pacientes con obesidad severa y mórbida, con un IMC por encima de 40.

Natalya pesaba 137 kilos antes de someterse al procedimiento de manga gástrica. “Gracias a la operación he perdido casi 60 kilos”, explica, muy contenta con los resultados obtenidos.

“Mi peso me limitaba, aunque yo no quisiera verlo. Me limitaba a la hora de vestirme, a la hora de relacionarme” confiesa.

Comer saludable: el siguiente reto tras la intervención

Después de la operación de manga gástrica, el siguiente reto para Natalya es aprender a comer. “Realmente se tiene que comer sano, pero uno no se da cuenta de que no come sano”, reflexiona.

Después de la operación el paciente cuenta con el apoyo de una nutricionista, que elabora una dieta saludable y rica, teniendo en cuenta las características y preferencias de cada persona.

Este proceso de reeducación alimentaria es necesario para evitar el efecto rebote.

Apoyo psicológico, clave durante todo el proceso

Natalya explica que “el proceso psicológico es muy importante, porque emocionalmente tienes altibajos y tener una ayuda a tu lado, viene muy bien”. Ella tenía un problema de ansiedad, recurría a la comida cuando tenía algún problema. “Lo haces inconscientemente y no te das cuenta de que es un problema”, añade.

El apoyo psicológico que se ofrece al paciente desde el primer momento, le ayuda a trabajar la ansiedad y a conocer el por qué de su ingesta. También es de gran ayuda durante la reeducación alimentaria para poder aprender a comer de manera saludable y que todo el tratamiento sea más llevadero.

“Lo que he vivido durante todo este proceso, si no hubiera sido acompañada por las profesionales de Dorsia; la doctora, la enfermera, la nutricionista, todas las chicas que están aquí, no sería lo mismo”, añade Natalya muy agradecida con el equipo y contenta con los resultados obtenidos.

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