Encías sanas: más allá del sangrado y los falsos mitos
A menudo decimos que la sonrisa es nuestra carta de presentación, pero solemos olvidar a los grandes protagonistas que la sostienen: las encías. Unas encías sanas no solo garantizan unos dientes firmes, sino que son un pilar fundamental de nuestra salud general.
Sin embargo, existe mucha confusión a su alrededor. ¿Es normal que sangren? ¿Basta con cepillarse fuerte? Hoy desmontamos mitos y te damos las claves para que tus encías dejen de ser las grandes olvidadas.
El sangrado: la señal de alarma que nunca debes ignorar
Uno de los errores más comunes es pensar que el sangrado durante el cepillado es “normal” o fruto de haber frotado con ganas. Nada más lejos de la realidad.
Si te sangrara la mano al lavártela, te preocuparías, ¿verdad? Con la boca ocurre lo mismo. El sangrado suele ser el primer síntoma de la gingivitis (inflamación de las encías por acumulación de placa). Si no se trata, puede derivar en periodontitis, una enfermedad más grave que afecta al hueso y puede provocar la pérdida de dientes.
¿Qué hacer si ves sangre?
- No dejes de cepillarte: aunque duela o sangre, la falta de higiene empeorará la infección.
- Revisa tu técnica: quizás estás usando un cepillo demasiado duro o aplicando demasiada fuerza.
- Pide cita: la única forma de frenar la progresión es una limpieza profesional y una evaluación clínica.
Mitos vs. Realidades: ¿qué es verdad y qué es ficción?
Para cuidar bien nuestras encías, primero debemos “desaprender” algunas creencias populares que pueden estar dañándonos:
- Mito: “Las encías sangran porque tengo la boca sensible”.
- Verdad: El sangrado es una respuesta inflamatoria a las bacterias. La sensibilidad puede existir, pero la sangre indica infección o trauma.
- Mito: “Si uso seda dental y sangro, es mejor dejar de usarla”.
- Verdad: Al contrario. Si sangras al usar el hilo, es porque hay bacterias acumuladas en esa zona. Con el uso diario y correcto, la inflamación bajará y el sangrado desaparecerá.
- Mito: “El enjuague bucal sustituye al cepillado”.
- Verdad: El colutorio es un complemento, pero nunca podrá eliminar la placa bacteriana adherida de la misma forma que el arrastre mecánico del cepillo.
Guía práctica para mantener una sonrisa radiante y firme
No se trata solo de reaccionar cuando hay un problema, sino de mantener una rutina que proteja este tejido vital. Aquí tienes los consejos de oro:
- La técnica del “masaje”, no del “fregado”: no limpies tus dientes como si estuvieras puliendo un suelo. Usa movimientos circulares o de barrido desde la encía hacia el diente con un cepillo de cerdas suaves o medias.
- La limpieza interdental es obligatoria: los espacios entre los dientes son el escondite perfecto para las bacterias. El hilo dental o los cepillos interdentales son tus mejores aliados.
- Renovación constante: cambia tu cepillo (o el cabezal del eléctrico) cada tres meses. Un cepillo desgastado no limpia y puede albergar microorganismos.
- Alimentación y hábitos: el tabaco es el peor enemigo de las encías, ya que “enmascara” el sangrado al reducir el riego sanguíneo, haciendo que la enfermedad avance sin que te des cuenta. Además, una dieta rica en Vitamina C y calcio fortalecerá tus tejidos.
Tener unas encías sanas es el primer paso para una vida saludable. No esperes a que el dolor o la movilidad dental aparezcan. Como recordamos desde la Clínica Dental Pilar Garrido, la prevención y las visitas regulares al dentista son la mejor inversión en tu bienestar.
Y tú, ¿hace cuánto que no revisas la salud de tus encías?
Dra. Pilar Fernández Garrido, Clínica Dental Pilar Garrido
Dra. Pilar Fernández Garrido en Masquemedicos
- Encías sanas: más allá del sangrado y los falsos mitos - 12 febrero, 2026
- ¿Poco hueso para implantes dentales? La elevación de seno puede ser la solución que buscabas - 15 diciembre, 2025
- Brackets de zafiro: la ortodoncia estética que cuida tu imagen sin renunciar a la eficacia - 14 octubre, 2025
