Problemas de salud en verano

Durante el verano es frecuente que aparezcan algunos problemas de salud bastante comunes. Es importante acudir al médico en caso de padecerlos para recibir el tratamiento adecuado y evitar que empeore.

Entre las enfermedades que se manifiestan de manera más común en verano encontramos: deshidratación, problemas de la piel, enfermedades de los ojos, cistitis, hongos, problemas cardiovasculares, entre otros. A continuación hablamos de ellos.

Deshidratación

Se produce como consecuencia de las altas temperaturas, y de la ingesta insuficiente de agua, ya que eliminamos más de la que ingerimos, debido al calor.

Los síntomas de la deshidratación, además de la sed, pueden ser: mareos, cefalea, desorientación, sequedad en la boca, y exceso de sudoración, entre otros.

Es importante beber suficiente agua y distribuirla durante todo el día.

Problemas cardiovasculares

Durante los meses de más calor es más común sufrir deshidratación, esto aumenta el riesgo cardiovascular en las personas más propensas a estos problemas.

De hecho, durante las olas de calor, la causa principal de mortalidad, está relacionada con las enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y respiratorias.

Los grupos más vulnerables son las personas de la tercera edad, personas que presentan patologías cardiovasculares previas, y niños menores de 5 años.

Enfermedades oculares

Con las altas temperaturas, las lágrimas se evaporan y se produce sequedad en los ojos, que además de provocar enrojecimiento, picor, y sensación de arenilla, puede tener efectos negativos en el funcionamiento del ojo.

La exposición prolongada al sol aumenta el riesgo de sufrir cataratas, ceguera temporal y conjuntivitis.

Problemas dermatológicos

Los rayos del sol pueden causar efectos negativos en nuestra piel como enrojecimiento, quemaduras, arrugas, envejecimiento, reacciones alérgicas, manchas, e incluso puede causar cáncer en la piel.

Es muy importante cuidar, hidratar y proteger tu piel frente a los efectos del sol durante el verano.

Intoxicaciones alimentarias

Las altas temperaturas aumentan el riesgo de sufrir intoxicaciones alimentarias, ya que el calor puede afectar la salubridad de los alimentos frescos, aparecen microorganismos como la salmonella, E.coli, listeria, o campylobacter, que generan infecciones.

Para evitar intoxicaciones es importante lavar correctamente las verduras, cocer bien los productos, conservar los alimentos adecuadamente y a la temperatura necesaria.

Cistitis y hongos

Las infecciones por hongos y la cistitis también son muy comunes en verano, la humedad y el calor favorecen su aparición.

El riesgo de contraer estos hongos es más elevado en los entornos acuáticos y en los aseos públicos. Además, al salir de la piscina o la playa, el bañador se mantiene húmedo, lo que aumenta las posibilidades de sufrir una infección por hongos.

Otitis

La otitis es la infección más común durante el verano, ya que las orejas suelen estar húmedas por los baños en la playa o la piscina. Produce dolor en el oído, y suele requerir tratamiento con analgésicos, antiinflamatorios o gotas antibióticas.

Para prevenir la otitis se recomienda el uso de tapones, además de secar bien la zona con una toalla para evitar la humedad.

Como ves, estos problemas pueden prevenirse manteniendo una correcta hidratación, medidas de higiene y siguiendo las recomendaciones para protegernos ante los efectos del sol. Si sufres alguna de estas patologías acude a tu médico, quien determinará el mejor tratamiento para darle solución y recuperar tu bienestar.

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