¿Cómo se realiza un lipofilling facial con grasa propia?

El rostro es una de las zonas donde más se evidencia el paso de los años. El envejecimiento puede producir hundimientos, pliegues y surcos que resultan difíciles de eliminar. La técnica de lipofilling facial, es una excelente solución.

El lipofilling facial consiste en extraer grasa de otra zona del cuerpo para utilizarla como relleno facial. Los resultados son más que satisfactorios, se logra una piel más tersa, firme y luminosa. Además, ya que se usa grasa de la propia paciente, no existe riesgo de rechazo, ni la posibilidad de que se produzca reacción alérgica.

¿Cómo es el procedimiento del lipofilling facial?

Es un intervención que se realiza en quirófano, utilizando anestesia local y sedación, y la duración es aproximadamente de una hora. El procedimiento está dividido en tres fases:

1.Obtener la grasa

Utilizando una cánula muy fina, se extrae la grasa del paciente de una zona en la que sobre, puede ser la cintura, el abdomen, o los muslos.

2. Preparación de las células grasas

Las células grasas que se obtienen del propio paciente deben pasar por un proceso de centrifugación, filtración y lavado. El objetivo es separar la parte más sana del tejido.

3. Inyección de la grasa en la zona necesaria

El último paso es inyectar la grasa procesada en las zonas donde se desee realizar el relleno: pómulos, surcos nasogenianos, mandíbula, arrugas, pliegues, etc.

¿Cómo puedo saber si el lipofilling es la técnica ideal para mi?

El lipofilling es una técnica indicada para cualquier persona que manifiesta signos de envejecimiento facial. Al utilizarse grasa propia del paciente, no existe riesgo de que el relleno sea rechazado por el organismo, no hay contraindicaciones, ni pueden producirse alergias.

Con este tratamiento se obtiene un rostro más rejuvenecido, rellenando las arrugas y surcos que se producen por la pérdida de volumen.

¿El resultado del lipofilling es natural y duradero?

Los resultados que se obtienen con el relleno facial mediante el uso de grasa propia del paciente son muy naturales. Al utilizarse células adiposas propias, cuando éstas son implantadas en la nueva zona el organismo las acepta sin provocar inflamación ni alergias.

Gracias a la capacidad de supervivencia del tejido graso, los resultados de este tratamiento son duraderos, ya que las células grasas crecen y propician la creación de otras células que poseen las mismas características. Además se adaptan perfectamente a la nueva zona del cuerpo donde se implanten, sin producirse ningún tipo de rechazo.

Si quiere conseguir un rostro con una apariencia más joven, firme y tersa, este tratamiento es para ti. Recuerda que debe ser realizado por profesionales expertos y siempre en una clínica especializada en cirugía estética que garantice la mayor seguridad en el procedimiento y unos resultados satisfactorios.

Clínicas Dorsia, expertos en Medicina y Cirugía Estética

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