Mejora tu alimentación y cuida el planeta

La producción de alimentos es una de las principales causas de la degradación ambiental. El sistema alimentario industrial es el sector más contaminante en la Unión Europea, el principal consumidor de agua. Expertos en medioambiente y salud llaman la atención sobre la necesidad de cambiar el modelo de alimentación. Lo cierto es que vivimos en una sociedad sobrealimentada, con problemas de obesidad y sedentarismo que empeoran nuestra salud.

Son algunas de las ideas y temas que se han tratado este año en la Escuela de Salud Pública de Menorca. El medioambiente, la alimentación y la actividad física han protagonizado algunas de las sesiones de trabajo y conferencias en la edición de este año.

Escuela de Salud Pública de Menorca

Es necesario cambiar el modelo alimentario si se quiere combatir el cambio climático, pero seguimos manteniendo unos hábitos poco saludables, comemos más de lo que necesitamos y no siempre lo más adecuado. Además, no encontramos el momento del día para dedicarlo a la actividad física, mientras se habla ya de una epidemia de obesidad en la sociedad actual.

Ferran García, coordinador de investigaciones de Justicia Alimentaria, y Miguel Ángel Royo, jefe del Área de Estudios de la Escuela Nacional de Sanidad (Instituto de Salud Carlos III) estuvieron en una de las mesas redondas de Menorca y recordaron que adoptar una dieta más saludable permite reducir la huella ambiental, y evitar enfermedades relacionadas con esa alimentación insana.

Comer saludable pasa por consumir proteínas principalmente vegetales (reduciendo la ingesta de huevos y, especialmente, de carne); el uso de grasas vegetales, el consumo de cereales integrales, la moderación en el consumo de lácteos (preferiblemente en forma de yogur) y el consumo de cinco piezas diarias de frutas y verduras frescas.

“Somos lo que comemos y comemos como vivimos”

Es el título de la conferencia de Jesús Contreras, catedrático de Antropología Social, que recordaba que la alimentación tiene una dimensión biológica, neurológica, social, religiosa, simbólica y económica. Las actuales circunstancias de vida influyen en la alimentación, en dietas poco saludables, a pesar de conocer las recomendaciones alimentarias.

Pero también la capacidad adquisitiva es un condicionante, los alimentos procesados son más baratos que los productos frescos y de proximidad.

Los cambios en los estilos de vida han dado lugar a excesos y desequilibrios alimentarios. La falta de tiempo, el aumento de las exigencias y responsabilidades, la tolerancia con las preferencias individuales o las recomendaciones nutricionales contradictorias, cambiantes o de difícil cumplimento han modificado la manera de relacionarnos con la comida.

Hoy vivimos en una sociedad sobrealimentada, con un importante desequilibrio entre las calorías que se toman y las que se gastan, con las consecuencias que tiene para la salud.

“Es más sana una persona obesa que hace ejercicio que una delgada sedentaria”

El médico Nicolás Terrados fue otro de los participantes en la Escuela de Salud Pública de Menorca. Recordó los datos del estudio PASOS de la Fundación Gasol, que indica que el 63% de los niños y niñas españoles de 12 a 16 años no cumple las mínimas recomendaciones de actividad física. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un mínimo de 60 minutos al día de actividad física de moderada a vigorosa a esta edad. Y es que el ejercicio físico en la población infantil es necesario para el correcto desarrollo de la musculatura y de los huesos.

Permanecer sentados más de ocho horas al día debería compensarse con una hora de actividad física diaria. La falta de ejercicio incremente hasta un 30% los factores de riesgo cardiovascular, obesidad, hipertensión o diabetes.

Por su parte, el doctor Fernando Salom remarcó el impacto positivo del ejercicio físico en la enfermedad crónica y también como parte del tratamiento en algunas patologías como la depresión y otras enfermedades psiquiátricas o en algunos tipos de cáncer, como colon, mama, endometrio o próstata. El reto ahora es saber cómo se aplica o la cantidad de ejercicio físico que hay que dar de forma individualizada para disminuir sus riesgos o las tasas de mortalidad.

Melania Bentué (Estrategias de Comunicación)

Blog de Zoe (Blog de la autora)

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