Pros y contras del blanqueamiento dental casero

Tener unos dientes blancos es un deseo muy común. Demasiado café, fumar, determinados alimentos y bebidas e incluso algunos fármacos, o simplemente el paso del tiempo, son los principales culpables de que los dientes adquieran un color poco atractivo.

El deterioro del color de los dientes se relaciona con una mala imagen e incluso con una deficiente higiene dental, al tiempo que demuestra que la persona cuida su apariencia. Pero los tratamientos blanqueantes efectuados por los profesionales no siempre están al alcance de todos los bolsillos.

Debemos tener en cuenta, sin embargo, que los blanqueamientos dentales deben considerarse un tratamiento odontológico, que va más allá de la simple estética. Por lo tanto, para su realización se deben cumplir una serie de requisitos de salud que deberá analizar el odontólogo.

En caso de cumplirse, el dentista deberá recomendar a cada paciente el tipo de tratamiento más recomendable tras la realización del correspondiente diagnóstico.

Qué es el blanqueamiento dental casero

A la hora de definir el blanqueamiento dental casero hemos de hacer una importante distinción. Por un lado, nos referimos con dicha expresión a las aplicaciones realizadas en el ámbito del hogar, aunque éstas pueden llevarse a cabo de dos maneras distintas.

La acepción más común de la misma se refiere, lógicamente, a la aplicación del producto tras su adquisición en comercios que pueden ser desde farmacias hasta parafarmacias o supermercados, entre otros establecimientos online u offline.

Por otra parte, el blanqueamiento dental realizado en clínicas puede llevarse a cabo en casa. Son tratamientos que se aplican en el hogar bajo la supervisión de un especialista.

Principales ventajas de blanqueamiento dental casero

El uso de pastas dentales compradas en farmacias u otros establecimientos para el blanqueamiento tiene la ventaja de ayudar a mejorar el color de los dientes, pero sin llegar a blanquear, tal y como explicamos en el siguiente epígrafe.

Es decir, siempre que sean productos de calidad y apropiados nos pueden ayudar a devolver al diente su color original, pero no llegarán a blanquear, puesto que no tienen las concentraciones mínimas de peróxido de hidrógeno y peróxido de carbamina para que así sea.

Por contra, los tratamientos dispensados por el dentista que se aplican en el hogar según sus indicaciones sí pueden contener concentraciones superiores, con lo que sí resultarán blanqueantes.

Por lo tanto, como solución intermedia, entre un blanqueamiento en consulta y un método casero sin control médico, este tipo de soluciones pueden resultar ventajosas.

Igualmente, las aplicaciones caseras nos pueden ayudar a mantener los dientes blancos tras un tratamiento odontológico, en cuyo caso es fundamental que el especialista nos aconseje cuál adquirir, así como detalles para su aplicación.

Inconvenientes a tener en cuenta

Como hemos apuntado, es importante llevar a cabo un diagnóstico previo a su realización, así como para la elección del método idóneo, pudiendo no estar recomendado ninguno de ellos en algunos pacientes.

Sin embargo, dicho control no se realiza cuando los tratamientos se llevan a cabo por cuenta propia, utilizando un kit de blanquemiento dental casero adquirido en farmacias u otras tiendas. En estos casos, no sabemos si hay peligro para las encías u otros tejidos blandos, así como para los dientes, por lo que esta falta de control profesional podría derivar en un agravamiento de un problema de salud previo u ocasionarlo.

También puede provocar dolor si se tienen algunos problemas de salud bucal, como una sensibilidad dental o pequeñas ulceraciones, entre otros, y en algunos casos también dañarse los dientes de forma grave.

En caso de querer optar por esta opción, es importante consultar previamente con el dentista para recibir consejo sobre la seguridad del producto, así como acerca de su correcta aplicación.

Por otra parte, si recurrimos a pastas dentales específicas como método de blanqueamiento hemos de tener claro que sus efectos no pueden resultar eficaces, puesto que no llegan a blanquear. Como mucho, pueden llevar a cabo una parcial recuperación del color original de los dientes, puesto que su concentración legalmente no puede exceder de una serie de porcentajes en peróxido de hidrógeno y peróxido de carbamida. Por lo tanto, por lo general son ineficaces.

Las pastas blanqueadoras que utilizan los dentistas, por último, no son pastas dentales, sino otro tipo de producto, que deben aplicarse en consulta o en el hogar, pero siempre bajo asesoramiento y el control del profesional.

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