¿Cuándo empezar un tratamiento de reproducción asistida?

Una de las dudas más comunes en las parejas que desean tener un hijo, pero no logran el embarazo de forma natural es ¿Cuándo se debe recurrir a una clínica de reproducción asistida?.

Si nos basamos en curvas demográficas realizadas con miles de parejas, la mayoría de las mismas consiguen la gestación en el primer año. Tras este solo unas pocas lo hacen en el segundo y, a partir de ese momento la tasa de gestación desciende tanto de manera natural como con la ayuda de nuestras técnicas.

Por este motivo se han ido acortando los tiempos y no dándole tanta importancia como al stress, contaminantes ambientales, estilo de vida en las grandes ciudades…. que lo único que hacían era dilatar que la pareja con un problema de infertilidad acuda a una unidad de reproducción. Lo que es más importante es la edad.

La edad y la fertilidad

Si en una pareja la mujer tiene menos de 35 años y ningún problema conocido asociado como endometriosis, ovarios poliquístico, etc., si no consigue el embarazo en un año se debe comenzar con un estudio básico de fertilidad.

Este estudio consiste, en el caso del varón, en un estudio del semen (el 60% de las infertilidades se deben a una causa masculina de manera aislada, las menos, o mixta), y en la mujer, en valorar el número de óvulos que todavía le quedan.

Pruebas para el estudio de la fertilidad

Pensemos que cada mes, basándonos en el ciclo ovárico, se pierden 1000 por un mecanismo de selección natural, solo el mejor consigue ovular y el resto de esa cohorte de óvulos que han comenzado su maduración se que dan por el camino atrasándose y perdiéndose.

Para ello contamos con test de reserva ovárica, como la muy conocida hormona antimulleriana, que nos indica cuantos óvulos todavía no han participado en ninguna de esas carreras para conseguir la ovulación. En concreto indica el tiempo que la mujer tiene para conseguir de manera espontánea, o con ayuda, una concepción con sus propios óvulos.

Se debe estudiar la anatomía del aparato genital mediante una ecografía ginecológica bidimensional y, si es posible tridimensional. Con ellas valoraremos la presencia de malformaciones uterinas como septos, úteros bicornes… y también nos servirá para mediante el contaje de folículos antrales, valorar la reserva de la mujer.

Lo único es que mediante esta técnica solo sabremos esa reserva con un margen de 3-4 meses. En contra, mediante la hormona antimulleriana, que es mucho más estable y objetiva, conseguimos una información a largo plazo.

Por último si todo es correcto necesitamos una prueba para objetivar la permeabilidad de las trompas denominada histerosalpigografía. Con ellas veremos si hay alguna obstrucción o dilatación (hidrosalpinx) patológica, así en menos de un mes podremos tener un diagnóstico realizado y orientar el tratamiento.

Si la mujer tienen más de 35 años o alguna patología conocida, esto se asocia al porcentaje de óvulos con trastornos cromosómicos que marca el envejecimiento ovárico por ello solo se debe esperar 6 meses o incluso en algunas ocasiones menos.

Opciones según los resultados de las pruebas

Dependiendo de las pruebas optaremos por:

Actitud expectante

Esperar, pocas veces lo podemos hacer, porque aunque estemos ante una esterilidad de origen desconocido, está indicado comenzar con una técnica de reproducción, ya que mediante su realización aparecen problemas antes no detectados.

Inseminación

Consiste en un ciclo natural controlado por nosotros pero optimizando los resultados del mismo. Para ello todas las pruebas deben estar bien, realizando un control del ciclo, lo que se puede hacer sin medicación, ciclo natural o con una estimulación muy leve de los ovarios.

Se introduce, mediante un catéter intrauterino, el semen de la pareja que previamente antes en el laboratorio hemos preparado (capacitación), para solo introducir en el momento de la ovulación los espermatozoides capaces e fecundar.

FIV-ICSI

Esta técnica es la más utilizada por su rendimiento (la inseminación, con tres intentos cuenta con una tasa de éxito del 10-15%, la fecundación in vitro nos ofrece un 45-50%). Además, por el diagnóstico, no se nos permite realizar la anterior al tener que estar todos los valores normales.

En este caso deberemos estimular más el ovario con una medicación denominada gonadotropina, para obtener más ovocitos. Por tanto se realiza una hiperestimulación ovárica controlada mediante ecografías y analíticas, si son precisas.

Cuando tengamos ambos ovarios preparados para la ovulación, se realiza la inducción de la misma y se extraen los óvulos mediante una sencilla cirugía con sedación denominada punción ovárica. Tras ella se realiza la fecundación en el laboratorio, con el semen previamente capacitado y a las 18 horas conoceremos con cuantos embriones contamos.

Estos embriones se intentan dejar en un medio de cultivo largo y no secuencial, de manera continua transfiriendo, si es posible, el embrión en el día 5 de evolución, denominado este blasto (con una alta tasa de implantación).

Los embriones de buena calidad no transferidos se vitrifican. Eso nos da una segunda opción de tratamiento si no se ha tenido éxito con la primera transferencia, o permite a la pareja un segundo embarazo cuando ella lo desee.

Acudir a una clínica de reproducción permite determinar el problema y por supuesto, a encontrar la solución más óptima para cada caso, teniendo en cuenta las características y necesidades de cada paciente.

Ángel Rubio López. Ginecólogo en IMF Reproducción Asistida

IMF Reproducción Asistida en Masquemedicos

IMF Reproducción Asistida

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