10 claves para hacer de tu estrés algo positivo

El estrés, en pequeñas dosis, suele ser bien recibido entre las personas. Nos da ese empuje que necesitamos para sacar adelante proyectos o afrontar situaciones cotidianas. Incluso hay un estrés que se experimenta por lo general como positivo, como el que podemos sentir cuando nace un hijo, cuando estamos diseñando y montando un negocio propio o cuando nos proponen un ascenso.

Sin embargo, otras veces sentimos que el estrés realmente causa estragos. Notamos cómo se va instalando en nuestra rutina y tememos que, de hacerse crónico, termine con nuestra salud física y nuestra cordura. Quedaron atrás, si es que existieron, esos días en los que el estrés nos hacía sentir bien, rebosantes de energía, eficaces, productivos y preparados para responder con soltura a cualquier demanda que se nos presentara.

Nos preguntamos entonces: ¿es posible hacer las paces con el estrés?

Sin pretender ser exhaustivos, vamos a ver diferentes estrategias que ayudan a gestionarlo mejor, a convertir el estrés en algo positivo:

1. Conoce las demandas de tu día a día

Muchas veces nos sentimos sobrepasados por las demandas por el mero de hecho de que no sabemos cuáles son. Al reflexionar sobre ellas, es posible que nos demos cuenta de que no son tan inmanejables como creíamos. Así mismo, podemos agruparlas por orden de importancia y urgencia y, de este modo, realizar una mejor planificación para hacerles frente.

Consejo práctico: haz una lista donde aparezcan primero las tareas más importantes e inaplazables, después las que son muy importantes pero menos urgentes, y, finalmente, las menos importantes y con posibilidad de posponer.
Cíñete a esa lista, trasládala a tu agenda y aborda esas demandas de una en una, hasta donde llegues.

2. Aprende a decir «no»

Cuando sientas que no puedes abordar una tarea tal y como te gustaría, y te provoca estrés, lo mejor es no comprometerte a hacerlo. Es el momento de desarrollar la asertividad y decir «no», aunque sabemos que puede resultar difícil hacerlo.

Consejo práctico: cuando te pidan o propongan algo, no respondas inmediatamente sí o no y pide un tiempo para pensar en ello y responder. De esta forma, podrás tranquilamente valorar si puedes o quieres hacerlo, y cómo comunicarlo al otro.

3. Establece metas realistas

Dedica un tiempo a reflexionar sobre lo que de verdad crees que quieres y puedes conseguir. Todos los estudiantes saben que debería estudiar más y, cuando no pueden hacerlo, se estresan y sufren. Lo cierto es que el estudio es una parte importante de la vida de cualquier estudiante, pero también lo es el deporte, el tiempo de ocio, los amigos, la pareja, etc. Estudiar catorce horas al día no es una meta realista y lo único que puedes conseguir con ello es estresarte y no estudiar.

Consejo práctico: Establece un punto de partida durante una semana para saber cuál es tu rendimiento real y, después, proponte mejorar en un 20-30% esa base durante las dos próximas semanas. Continúa aumentando este porcentaje hasta que llegues al punto en que realmente te gustaría estar.

4. Evita la trampa del perfeccionismo

No eres perfecto. Es hora de asumirlo. Haz las cosas para que estén bien. Siéntete orgulloso de ello. Acepta que todo el mundo, incluido tú, comete errores, y da mucho más valor a tus aciertos. Un trabajo con una calidad alta es mejor que un trabajo perfecto a costa de nuestro tiempo y bienestar, y de una desagradable sensación de estrés.

Consejo práctico: hazte preguntas concretas como: ¿en qué porcentaje está terminado/bien hecho? ¿Le parecería bueno a la mayoría? ¿Los posibles fallos se podrán subsanar más adelante? ¿Estoy tratando de ir más allá de lo
humanamente posible?

5. Delega y pide ayuda

Podemos pensar que cargar al resto con nuestras cosas es algo negativo, pero lo cierto es que, por lo general, la gente que te aprecia, agradece sentirse útil e invertir tiempo y esfuerzo en ti. Dales la oportunidad de ayudarte.

Consejo práctico: recuérdate que, si realmente no pueden o no quieren ayudar, ellos también tienen la capacidad de decir que no.

6. Busca unos estudios o trabajo acordes con tu personalidad, valores y aptitudes

Conócete a ti mismo, valora qué te hace feliz y céntrate en ello. Cuando nos dedicamos a algo que se nos da bien y en lo que creemos, el estrés se convierte en algo muy positivo.

Consejo práctico: si no lo tienes muy claro, pregunta sobre ello a personas de tu entorno o busca un orientador vocacional/profesional que te asesore.

7. Recarga las baterías

Vivir en el siglo XXI es exigente tanto física como mentalmente, por lo que necesitaremos descansar y reponer la energía que vamos consumiendo. Dormir bien es un comienzo excepcional. Asimismo, son útiles diferentes estrategias de relajación (respiración diafragmática o relajación muscular progresiva) o la práctica diaria de la meditación para combatir el estrés.

Consejo práctico: busca, en la medida de lo posible, un día o fin de semana de desconexión en la naturaleza cada mes o dos meses.

8. Sé saludable en tus rutinas

Además de dormir bien, hay 4 pilares básicos que se deben cuidar: la alimentación, el ejercicio físico, la socialización y la eliminación o reducción de hábitos nocivos como el consumo de alcohol, tabaco u otras drogas.

Consejo práctico: trata de instaurar hábitos sanos y positivos para hacer en compañía, por ejemplo, hacer ejercicio junto con los amigos una o dos veces a la semana o quedar, en lugar de para tomar una merienda azucarada o cuatro o cinco copas, a dar un paseo o a picar algo saludable.

9. Busca tener la mejor actitud

Intenta tomarte las cosas con humor, ser compasivo contigo mismo y con los demás, ponerte plazos realistas para poder hacer tranquilamente las tareas, viviendo el presente, ser amable con los demás y sonreír mucho más.

Consejo práctico: todos los días, proponte al menos 1 hora donde te esfuerces en evitar hacer juicios negativos, quejarte o criticar. Verás que te quita un gran peso de encima, aunque sea solo un rato.

10. Mejora tus aptitudes

Aprender cosas nuevas, desarrollar nuevas habilidades, tengan o no que ver con tu dedicación principal, estar al día de la actualidad… ayudan a sentirse en desarrollo, aumentan el bagaje personal de recursos, mejoran la percepción de uno mismo y la autoestima.

Consejo práctico: hazte socio de la biblioteca más cercana y lee sus libros, infórmate de los cursos, exposiciones y charlas que se ofrecen de forma gratuita en centros comunitarios, o apúntate a esa formación que crees que tanto te
ayudará en tu trabajo.

La prevención y el adecuado manejo del estrés repercuten en nuestra autoestima, en nuestra percepción de autoeficacia y control, mejorará nuestra salud, nos ayudará a conseguir las metas que nos hayamos propuesto y, en definitiva, hará que seamos más felices y positivos. De pronto el estrés puede convertirse en nuestro mejor aliado.

No obstante, no queremos ser ingenuos. Llevar a cabo estas cosas requiere, en primer lugar, saber cómo hacerlo y, en segundo, encontrar la motivación y la forma de conseguirlo. Estamos convencidos de que tú solo eres capaz, pero si encuentras dificultades a la hora de llevarlo a cabo o, simplemente, consideras que un poco de ayuda profesional puede darte ese empujón que necesitas, no dudes en buscarla.

Irene Gracia Gracia, psicóloga sanitaria en StudioPsicología

Irene Gracia Gracia, psicóloga sanitaria en StudioPsicología en Masquemedicos

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