3 consejos tras una luxación escápulo-humeral

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Una luxación escápulo-humeral o luxación de hombro se produce cuando la cabeza del húmero y la cavidad glenoidea situada en la escápula, dejan de estar en contacto, como consecuencia de un movimiento brusco o un traumatismo.

Los dos extremos óseos se desplazan de su posición y la articulación pierde su función.

Esta articulación es la que se luxa o disloca con más frecuencia, ya que esta se mueve en diferentes direcciones. El hombro puede luxarse hacia adelante, hacia atrás o hacia abajo. También de forma total o parcial.

Síntomas de la luxación escápulo-humeral

Algunos síntomas de que se ha producido una luxación de hombro son:

  • Deformación en el hombro.
  • Inflamación o hematomas.
  • Fuerte dolor.
  • Incapacidad para realizar movimiento de esta articulación.
  • Entumecimiento de la zona.
  • Debilidad u hormigueo cerca de la lesión.
  • Espasmos en los músculos del hombro.

Causas de la luxación de hombro.

Para que se produzca una luxación de este tipo es necesaria mucha fuerza, como un golpe repentino. La rotación extrema de esta articulación puede sacar la cabeza del húmero de la cavidad del hombro.

La luxación escápulo-humeral puede producirse por:

  • Lesiones en el deporte: Es una lesión muy frecuente en deportes de contacto y en deportes que pueden implicar caídas.
  • Traumatismo no relacionado con el deporte: Un golpe fuerte en el hombro, por ejemplo durante un accidente de tráfico, es una de las causas más frecuentes de esta lesión.
  • Caídas: El hombro puede luxarse por una caída, por ejemplo desde una escalera.

Tratamiento de la luxación escápulo-humeral

Los tratamientos para esta lesión son los siguientes:

  • Reducción cerrada: maniobras suaves para intentar colocar los huesos en su posición correcta. Una vez que los huesos vuelven a estar en su lugar el dolor debería desaparecer de forma inmediata.
  • Cirugía: en personas con hombro o ligamentos débiles que sufren luxaciones frecuentemente, es posible que sea necesaria una cirugía. También, de forma menos frecuente, en personas con lesiones en los nervios o los vasos sanguíneos.
  • Inmovilización: se puede utilizar un cabestrillo o férula durante unos días y hasta por tres semanas, dependiendo de la gravedad de la lesión.
  • Rehabilitación: tras retirar la férula o el cabestrillo, se inicia un proceso de rehabilitación gradual para recuperar el movimiento, fuerza y estabilidad.

Recomendaciones para pacientes que han sufrido una luxación de hombro

  1. Acudir al médico si se presentan alteraciones sensitivas o edemas en la mano.
  2. Realizar ejercicios activos de la mano y muñeca lesionadas. Ejercicios isométricos y contrarresistencia en abducción y rotación interna del hombro (potenciación del deltoides y subescapular) con inmovilización. Consultar al médico ante cualquier duda sobre estos ejercicios.
  3. Asear el tronco y la axila afecta. Es posible con el vendaje tubular y las inmovilizaciones comerciales.

Ante una luxación escápulo-humeral es imprescindible acudir al médico para recibir un diagnóstico y tratamiento correcto, para conseguir recuperar la función y movilidad de la zona afectada.

Bibliografía
Jose Maria Arribas Blanco , Cirugía Menor y procedimientos en Medicina de Familia.

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