Nutrición para mayores de 60

La nutrición desempeña un papel fundamental en la rehabilitación y la calidad de vida a medida que las personas envejecen.

Los geriatras de diferentes especialidades se encontrarán con adultos mayores en muchos entornos clínicos y comunitarios.

La población de edad avanzada puede necesitar adaptaciones en materia de nutrición, incluidos suplementos, modificaciones de la textura y la consistencia, y ajustes en el horario y porciones de las comidas, además de dietas terapéuticas para diversas afecciones de salud.

Equilibrar la necesidad de dietas para apoyar la longevidad y la salud con las preferencias dietéticas, y un sentido de control y autonomía es fundamental cuando se trabaja con adultos mayores.

Nutrición para mayores de 60 años

El consumo de una variedad de alimentos de todos los grupos alimentarios puede ayudar a suministrar los nutrientes que una persona necesita a medida que envejece.

Un plan de alimentación saludable hace hincapié en las frutas, las verduras, los cereales integrales y los productos lácteos bajos en grasa o sin grasa; incluye carne magra, aves, pescado, frijoles, huevos y nueces; y es bajo en grasas saturadas, grasas trans, sal (sodio) y azúcares añadidos.

Comer bien no tiene por qué ser complicado; empieza con estas recomendaciones:

  • Comer frutas y verduras: pueden ser frescas, congeladas o enlatadas. Coma más verduras de color verde oscuro como verduras de hoja o brócoli, y verduras anaranjadas como zanahorias y la calabaza
  • Varía las opciones de proteínas sustituyendo las carnes rojas por carnes blancas, añadir el pescado de forma habitual a la dieta, y también las legumbres como lentejas, alubias o guisantes.
  • Come al menos de 50 a75 gramos de cereales integrales, panes, galletas, arroz o pasta todos los días. Elija granos enteros siempre que sea posible.
  • Toma tres porciones de productos lácteos bajos en grasa o sin grasa (leche, yogur o queso) que estén enriquecidos con vitamina D para ayudar a mantener sus huesos saludables.
  • Cambia las grasas sólidas como la mantequilla por aceites cuando prepares los alimentos. Además comprueba que las grasas que contienen los alimento que consumas, sean en su mayor parte grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, evitando las grasas saturadas.

Añade actividad física: equilibrar la actividad física y una dieta saludable es la mejor receta para la salud y el bienestar. Fíjate un objetivo de hacer actividad física al menos 30 minutos todos los días, incluso se puede dividir en tres sesiones de 10 minutos durante el día.

Para alguien que actualmente está inactivo, es una buena idea comenzar con unos pocos minutos de actividad, como caminar, y aumentar gradualmente este tiempo a medida que se fortalece. Y siempre consulte con tu médico de atención médica antes de comenzar un nuevo programa de actividad física.

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