Perdonar: un proceso que parte de nosotros mismos

Se suele considerar el perdón como la capacidad de absolver a los otros por algo que nos han hecho y nos ha dañado. Pero esto es sólo una pequeña parte de cuanto implica.

Perdonar es un proceso que parte de nosotros mismos. Cuando te responsabilizas de tu paz, entiendes que tú eres la causa de cualquier cosa que piensas o sientes. Otras personas pueden impactar en tu felicidad pero tú eres el único responsable de tu vida.

El verdadero acto de perdonar se hace con todo el ser. Es un proceso para el que hay que abrirse y ser conscientes.
Debajo del dolor hay amor y esto último es lo que queremos todos. Por tanto, ¿cómo atravesar el dolor para llegar al amor?: recordando que ambos existen y son igualmente lícitos. Aceptándote a ti mismo con todas tus contradicciones. Cada acto de aceptación abre nuestro corazón, nos permite tener relaciones basadas en una profunda sinceridad y humanidad.

Podemos empezar a aprender cómo nos hieren los juicios que emitimos. Llevar una ofrenda de amor a las heridas internas y aceptarlas con cariño y compasión. Es una manera de borrar de nuestro diccionario los juicios que hicimos sobre nosotros, de neutralizar los que hicimos sobre lo demás.

No hace falta ser “perfecto” para perdonar, es un proceso continuo que dura toda la vida. “Acepto aquello que pasó, lo dejo ir y vuelvo a empezar”. Cada gesto de perdón que seamos capaces de hacer ahora mismo, en el presente, es suficiente.

Perdonar nos permite desprendernos del pasado y abrirle las puertas a la libertad.

Sandra Garro Codina, psicóloga en Masquemedicos

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