Tres pasos para gestionar mis emociones

Las emociones son regalos que nos hacen ser conscientes de que estamos vivos, encierran grandes oportunidades para crecer. Si las escuchamos bien, nos pueden dar información sobre lo que es importante para nosotros.

No hay emociones malas, todas tienen su función. Aceptar y acoger cada una de las emociones que sentimos es de vital importancia. Esa aceptación consiste en dejarlas fluir, solo de esa manera podrán transformarse.

Cómo gestionar las emociones

Vamos a resumir cual es el proceso para gestionar las emociones en tres pasos:

El primer paso para poder gestionar las emociones es reconocerlas y observarlas.

Muchas veces ocurre un mecanismo llamado proyección, este consiste en atribuir a un objeto o persona, emociones o pensamientos porque no terminan de aceptarse como propios ya que generan cierta angustia tanto porque a la persona no le gustan, como porque socialmente pueden estar censuradas. Gran parte de la dificultad en reconocer algunas emociones es por la tendencia a negarlas y reprimirlas.

El segundo paso es expresarlas, y si lo conseguimos tal cual vienen, mucho mejor. Consiste en aceptar las emociones que sentimos sin identificarnos con ellas, por ejemplo, siento rabia no es lo mismo que decir soy una persona rabiosa. Esto es algo importante a tener en cuenta sobre todo para quitarnos de encima el miedo o la culpa que nos generan ciertas emociones. Hay muchas maneras de expresarlas, ya sea hablando, escribiendo, pintando… No se trata de decir al otro constantemente lo que siento, es un trabajo personal e individual que cuando es necesario puede servir para ir al otro, informarle y buscar una solución si es preciso.

El tercer paso es aprender de la emoción. Después de los pasos anteriores, la intensidad de la emoción será menor, y a partir de aquí será más fácil convertirse en un observador externo, es decir, seremos más capaces de ser flexibles y aproximarnos a la emoción con una actitud más comprensiva y abierta. Es entonces cuando podremos lograr ese aprendizaje, estar en paz con la emoción y desprendernos de ella.

Si el proceso de rastrear las emociones y equilibrarlas se te hace complicado, no dudes en acudir a un profesional que te oriente. Aceptar los diferentes estados emocionales ajustados a las situaciones que estás viviendo te acercará un paso más a la felicidad.

Sandra Garro Codina, psicóloga en Masquemedicos

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