Rinoplastia estética y funcional: ¿qué podemos conseguir?

La rinoplastia o cirugía de la nariz es mucho más que un simple procedimiento estético, es una técnica que permite solucionar múltiples problemas.

Pese a que suele definirse como “la técnica destinada a mejorar el aspecto y las proporciones de la nariz”, en la práctica, la rinoplastia no solo se centra en los aspectos puramente estéticos, también permite reparar los daños sufridos en un accidente, las distintas deformidades congénitas de la nariz o los problemas estructurales que impiden la correcta respiración.

Aunque, si nos ponemos dogmáticos, podemos encontrar diferencias entre el abordaje estético y el reconstructivo o funcional, ambos procedimientos pueden complementarse y beneficiarse uno del otro, pese a que su finalidad sea completamente distinta.

En la rinoplastia funcional el objetivo es devolver a la nariz esa pérdida de estructura y de función. Normalmente, se parte de una nariz anatómicamente distorsionada debido a la falta de tejido o estructuras; estas anomalías pueden tener un origen congénito, traumático u oncológico.

Por otro lado, cuando la motivación es puramente estética, los cirujanos solemos enfrentarnos con una nariz teóricamente sana e íntegra, pero que suele presentar también algún tipo de anomalía en su forma, tamaño o posición con respecto del resto de rasgos faciales. También es normal que pueda detectarse algún problema funcional con obstrucción ventilatoria parcial.

A la hora de aplicar un abordaje u otro es fundamental que el cirujano estudie cada caso y a cada paciente de manera individualizada. No hay dos casos iguales. Lo que para un paciente puede resultar para otro puede ser un auténtico desastre. Se debe tener en cuenta la morfología, la calidad de la piel, las posibilidades médicas y las necesidades específicas de cada individuo. No es lo mismo corregir la desviación del tabique nasal que cambiar el tamaño de la punta de la nariz, por poner un ejemplo.

¿Qué problemas podemos corregir con una rinoplastia?

  • Modificar el tamaño de la nariz para equilibrarla con respecto al rostro y favorecer la simetría facial. Con la cirugía de nariz se pueden corregir muchos problemas, como narices torcidas o puntas bulbosas.
  • Modificar la punta nasal, que, al ser la porción más proyectada de la nariz, constituye una de las subunidades estéticas que más se intervienen. Por ejemplo, cuando se actúa sobre la punta nasal de un varón se apuesta por un aspecto menos fino y delgado que en la mujer, que suele demandar una nariz pequeña, con una punta ligeramente girada hacia arriba. En definitiva, la punta de la nariz se puede hacer más grande si es demasiado estrecha, estrecharla si es demasiado grande o levantarla si está caída.
  • Cambiar el tamaño y la posición de las aletas nasales. Si existe una asimetría o una disposición errónea puede repercutir negativamente en la forma y la proyección de la punta.
  • Modificar la anchura en el puente nasal.
  • Corregir la desviación del tabique nasal (septoplastia). El tabique es la pared de hueso y cartílago que separa la nariz en dos fosas nasales separadas. La desviación del tabique sucede cuando hay un desplazamiento de uno de los lados de la nariz. Esta desviación puede ser congénita o fruto de una lesión. Este problema puede causar dificultades respiratorias, hemorragias nasales y dolor en la cara. Con la septoplastia se endereza y/o reposiciona la sección desviada del tabique, en función de las necesidades del paciente, para maximizar el flujo de aire a través de los conductos nasales.
  • Limar el caballete o giba nasal. El caballete se produce cuando existe un crecimiento excesivo del dorso óseo y cartilaginoso. Se trata de un procedimiento sencillo que permite que el caballete adquiera un aspecto rectilíneo.
  • Modificar y corregir el ángulo existente entre la nariz y el labio superior.
  • Combinar la mejora del dorso nasal y/o la punta junto a la desviación del septum nasal (septoplastia). A este procedimiento se le conoce como septorrinoplastia e integra la parte funcional y la parte estética.
  • Solucionar problemas respiratorios abriendo los pasajes nasales. La rinoplastia puede combinarse con la cirugía sinusal, para solucionar problemas relacionados con la respiración además de la sinusitis crónica.
  • Ayudar a reducir los ronquidos siempre que provengan de una deficiente estructura nasal.
  • Corregir lesiones traumáticas de la nariz fruto de accidentes y malformaciones congénitas.

Dr. Julio Terrén: especialista en cirugía de la nariz
Dr. Julio Terrén en Masquemedicos

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