¿Cómo promover hábitos saludables en adolescentes?

Durante la adolescencia se producen muchos cambios, aparecen inseguridades y dudas, y es importante que los padres estén a su lado para apoyarles, escucharles, ayudarles a conocer sus capacidades y ayudarles a desarrollar su autoestima, haciendo que en su camino hacia la edad adulta aprendan a superar los obstáculos con los que se encuentren en la vida.

Pilar Conde, Directora Técnica de Clínicas Origen, explica algunas pautas que deben seguir los padres durante la crianza de sus hijos en la adolescencia.

Claves para que tus hijos tengan una adolescencia saludable

Es importante que aprendas a empatizar con tu hijo, escucharle, saber en qué etapa se encuentra, brindarle apoyo y ayudarlo a creer en sí mismo.

Los adolescentes necesitan que se les escuche y se les comprenda, pero no debes olvidar que también necesitan límites, porque aún necesitan que ciertos límites vengan de manera externa, por parte de los personas de referencia, como son los padres.

Manejar la rebeldía propia de la adolescencia

Esta edad se caracteriza por la rebeldía, y los padres deben saber manejarla. Una buena forma de hacerlo es mostrarle al adolescente nuestro punto de vista como adultos y como padres, pero evitando imponer nuestro criterio. Mostrar nuestro punto de vista sin obligarlo. Es posible que su entorno social piense de una manera, pero recordemos que los adolescentes necesitan pertenecer a un grupo, y eso debe ser respetado aunque pensemos diferente.

Debes hacer que tu hijo reflexione, haciéndole preguntas abiertas para que piense por sí mismo y se plantee las cosas. Después puedes explicarle en qué no estás de acuerdo y por qué, pero siempre respeta su opinión. El adolescente debe ver que le tratamos como una persona que puede tener sus propias opiniones y que estas son valiosas para nosotros.

Todos los valores que ha aprendido en la infancia le servirán para tener ir estableciendo sus propios límites. Si las creencias les lleva a ponerse en riesgo a sí mismos o a terceros, ahí es donde hay que poner límites, en las acciones, no en las opiniones.

Comprender sus necesidades y saber negociar

En la adolescencia todos pasamos por dos fases. En principio el adolescente pierde interés por pasar tiempo con su familia y prefiere estar con sus amigos, quiere ser parte de un grupo y ser como ellos. Luego llega a una fase en la que necesita diferenciarse del grupo, sentirse una persona única.

Olvídate de las técnicas que utilizabas en su infancia, porque ya no funcionan durante la adolescencia, tu hijo ya no es un niño y debes encontrar la forma de comunicarte con él de forma asertiva.

Es aquí donde la negociación cobra una gran importancia. Escuchar al adolescente, aunque haciéndole saber que no estamos de acuerdo con todo lo que diga, es una estrategia que funciona. Nuestra opinión tendrá importancia, para dándole espacio para que ellos puedan elegir.

Dejar que exprese sus necesidades, y luego como adultos explicamos lo que pensamos, y llegamos a un equilibrio.

También es importante que los hijos tengan claro que al llegar a un acuerdo, deben cumplir el compromiso que han asumido, de lo contrario se tendrán que aplicar las consecuencias previamente acordadas.

Aprender a escuchar y a no gritar

Gritando y pretendiendo imponernos solo conseguiremos que el adolescente se rebele aún más contra nosotros. Es importante cambiar el imponer por negociar.

Si el adolescente comienza a gritar y discutir, no debemos permitir que la discusión se intensifique y tenemos que decir que se finaliza, que cuando estemos todos más tranquilos se continuará. Simplemente debemos posponer la conversación, para no faltarse el respeto mutuamente. Los adolescentes tienen que aprender, con nuestro ejemplo, cómo se resuelven los conflictos, nunca por la fuerza, siempre desde el diálogo y el respeto.

No criticar su imagen

El adolescente aún está descubriendo quién es, por lo que no es ninguna sorpresa que decida probar diferentes opciones.

Si aún vas de comprar con ellos puedes negociar qué prendas se llevarán. Respeta sus elecciones, pero también ofrécele tus opciones.

Recuerda que su look es una forma de diferenciarse del resto, y buscar un estilo propio es una actitud positiva, porque va en contra de lo que le imponen.

Respetar su intimidad

Los adolescentes necesitan tiempo a solas y un espacio que sea suyo. Por eso hay que permitirles, siempre dentro de un orden, que decoren su habitación a su gusto, que creen un entorno a su medida, y por supuesto, respetarlo.

Acciones tan sencillas como llamar a la puerta de su habitación cuando esta se encuentra cerrada, demuestra que estamos respetando su intimidad.

No curiosees en sus cosas ni revises sus cajones a escondidas, tampoco su móvil ni su historial de búsquedas en internet. Con esto solo demuestras que no confías en tu hijo. Hay que buscar la manera de conocer al adolescente sin recurrir a estas prácticas.

Volvemos a la negociación, donde se debe establecer qué puede y que no puede ver o hacer. Por ejemplo, explicarle que si mantienes la localización de su móvil, es por seguridad y no para controlar cada paso que da.

Conocer a sus amigos y no juzgarlos

Cuando un adolescente se siente bien en un grupo, es muy difícil que sus padres consigan separarlo de ellos. Ya no es un niño, y aunque se lo prohibas, quedará con ellos a tus espaldas.

Lo mejor es conocer a sus amigos, preguntarle en qué grupos está y quienes lo conforman, saber de qué habla en las redes sociales pero sin cotillear. Sus conversaciones son privadas, pero puedes mostrar interés por conocer en qué grupos está y que les gusta hacer.

Hacer que se sienta valorado

No le restes importancia a lo que es primordial para el adolescente, y ayúdale a sentirse más seguro.

Cuando no se sienta capaz de hacer algo, o desee alcanzar una meta pero ni se atreva, es importante que pueda contar con el apoyo de sus padres. Ayúdale a superar los obstáculos.

Refuerza sus capacidades, aquellas cosas que se le dan bien y con las que se siente válido. Enfoca las conversaciones hacia sus cualidades y fortalezas personales. Celebra con él las cosas que ha hecho bien. Esto ayudará a reforzar su autoestima.

Pasar tiempo en familia

El trabajo y las tareas diarias nos quitan mucho tiempo que podríamos pasar en familia. Es importante encontrar el momento para estar juntos.

Planear una escapada, una celebración familiar, una comida especial… cualquier excusa es buena para disfrutar de la compañía mutua. Intenta encontrar un hobbie que pueda compartir toda la familia, esto reforzará la relación.

Mantener hábitos saludables

Practicar deporte es muy sano físicamente, también aumenta la capacidad de concentración, organización y socialización.

Los juegos y deportes al aire libre son un una buena forma de disfrutar de tiempo de ocio con tus hijos adolescentes. Recuerda que deben participar porque así lo deseen, no hagas que se convierta en una obligación para ellos.

También es importante desde la infancia inculcar buenos hábitos alimenticios. Una buena alimentación ayuda a prevenir problemas de salud y a mantener un estilo de vida saludable.

Siguiendo estas pautas conseguirás que la adolescencia de tus hijos sea una etapa más llevadera para todos, en la que puedan aprender desde el ejemplo de sus padres, cómo deben actuar en el futuro, cuando alcancen la adultez.

Clínicas Origen, especialistas en Psicología y Psiquiatría

Clínicas Origen en Masquemedicos

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