Corrección de lesiones cutáneas y cicatrices

La piel es el órgano más extenso de nuestro cuerpo, se encarga de protegernos de los agentes externos, del frío y del calor, de las bacterias, de los elementos… es impermeable, se repara a sí misma y elimina residuos del cuerpo. El estado de nuestra piel es un fiel reflejo tanto de nuestra salud física, como de nuestra salud mental.

Como es normal, no siempre presenta un perfecto estado. En ocasiones aparecen lesiones y problemas que pueden tratarse, a partir de lo que se conoce como cirugía cutánea. Éste tipo de cirugía se encarga de tratar las lesiones en la piel o cutáneas y las cicatrices.

¿Qué entendemos por lesiones en la piel?

Las lesiones de la piel son enfermedades que se encuentran en las células de sus capas. Es habitual que la piel pueda desarrollar lesiones o tumoraciones malignas, a las que solemos denominar genéricamente como cáncer de piel, que se producen cuando aparecen células cancerosas en las capas exteriores de la misma.

El signo más habitual para identificar una lesión de la piel es la aparición de una herida que no sana que, habitualmente, produce un cambio en el aspecto de nuestra piel. En otras ocasiones puede aparecer una protuberancia pequeña, que puede contar con una apariencia brillante y cerosa, o por el contrario puede presentar un aspecto morrón rojizo o negro.

Para poder determinar el alcance de la lesión y la existencia o no de un tumor cutáneo es necesario examinar esa lesión en profundidad, estableciendo un diagnóstico de presunción que se confirmará, o no, realizando una biopsia de la misma.

No hay que alarmarse en caso de la que biopsia revele la existencia de un tumor cutáneo, ya que la mayoría de los cánceres de piel suelen ser de tipo no melanoma, por lo que pueden tratarse y curarse. Se trata de un problema cuya probabilidad de recuperación es muy elevada. La elección del tipo de tratamiento variará en función del tipo de cáncer de la piel que presente el paciente.

Ahora bien, es fundamental que el paciente acuda a un especialista cuando note cualquier alteración en su piel ya que, si se deja sin tratar, puede extenderse a las áreas cercanas, incluso afectar a otros tejidos que se encuentran debajo de la piel.

¿Cómo tratar y/o eliminar las cicatrices?

En primer lugar hay que diferenciar entre las cicatrices hipertróficas y las queloides que, aunque morfológicamente puedan resultar similares, ya que ambas presentan elevación, enrojecimiento y/o inflamación, cuentan con diferencias notables.

Las cicatrices de tipo hipertrófico permanecen dentro de los límites de la herida que causó la aparición de dicha cicatriz, mientras que las queloides se expanden más allá de los límites de esa herida o lesión.

Ambos tipos de cicatrices también tienen puntos en común. Suelen producirse debido a problemas durante el proceso de cicatrización. Tienen su origen en un crecimiento desmedido de las células de tejido fibroso o fibroblastos, que no dejan de crecer en ambos lados de la cicatriz, lo que da lugar al elevamiento o relieve de la misma.

El tratamiento de las cicatrices varía en función del tamaño y tipo de la misma. En ocasiones basta con rellenarlas con grasa propia o con productos de relleno como el ácido hialurónico, en otras ocasiones se puede eliminar la vieja cicatriz total o parcialmente para crear una nueva que sea más agradable estéticamente, o romper el tejido cicatricial que está tirando de la piel hacia adentro para liberar la piel permitiendo que se levante a su posición correcta.

Dr. González-Fontana: cirujano especialista en cirugía cutánea
Dr. González-Fontana en Masquemedicos

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