Estructuras sanitarias en tiempos de pandemia: cómo ha condicionado la atención a los pacientes

Es una tarea pendiente construir y repensar los hospitales para que sean espacios humanizados

Una de las cosas que más valoramos cuando salimos de casa es que el lugar en el que nos alojamos sea acogedor, que tenga luz, que permita la conexión con el espacio exterior. Pero qué sucede cuando vamos a un hospital, por qué no pensamos en las estructuras sanitarias como lugares de acogida a los que llegan las personas en momentos de vulnerabilidad absoluta. Cualquier espacio en el que estamos genera sensaciones y si se necesitan espacios dignos para nacer también para morir y para que las familias acompañen.

Entre todas las situaciones vividas en esta pandemia por el coronavirus SARS-CoV-2 también es necesario detenerse en las estructuras sanitarias. La pandemia ha agravado la situación, ha llevado al límite al sistema y se ha tenido que improvisar para adaptar espacios.

La arquitectura sanitaria debe responder a las necesidades de pacientes, familias y profesionales. Hoy continúa siendo una tarea pendiente la creación de espacios humanizados.

Estructura sanitaria en tiempos de COVID-19

Arquitectos, diseñadores, interioristas, antropólogos y profesionales sanitarios centrados en la humanización de los espacios han abordado este tema en una de las sesiones que ha organizado durante el confinamiento el Proyecto Hu-Ci, “Hablemos de estructura en tiempos de Covid-19”. (*)

Oscuridad, soledad, miedo, dolor, caos… Son algunas de las palabras que asocian los profesionales que han vivido en primera línea, con la atención a pacientes con coronavirus. Han tenido que hacer frente a complicaciones a las que nunca imaginaron que podrían llegar, tal y como explican en este encuentro virtual.

Hablan de pacientes desconectados de la realidad, del día a día, sin intimidad, con mucho ruido a su alrededor, escuchando conversaciones de los profesionales que iban y venían sin saber si la persona de la que hablaban eran ellos. Y, además, valoran cómo las familias aceptaron la situación y se enfrentaron a su soledad, a situaciones críticas sin poder compartirlas y sin acompañar.

Proyecto de Humanización de los Cuidados Intensivos

Las instalaciones sanitarias tienen barreras físicas y emocionales y, precisamente, sobre el cuidado emocional reflexiona este grupo de profesionales en torno al Proyecto de Humanización de los Cuidados Intensivos.

Esta crisis ha puesto de manifiesto los defectos de unidades como las UCIs, la mayoría de ellas sin luz natural, esa luz que se necesita para vivir y para no perder la conexión con el mundo exterior.

Las estructuras sanitarias han influido en los profesionales ante una situación de caos, enfrentados a la falta de espacios, pero también a los pacientes, que han estado desorientados, en lugares que no estaban diseñados para prestar la atención que necesitaban en ese momento.

Recuerdan también cómo los hospitales dejaron de ser vistos como espacios para sanar y se convirtieron en lugares traumáticos a los que llegaban personas enfermas, con mucho miedo y en soledad.

Dicen los participantes en esta sesión del Proyecto Hu-Ci que una situación como la vivida debería servir para hacer cambios, modificar formas de trabajar y pensar más allá del “siempre se ha hecho así”, un cambio de filosofía global.

En cuanto a las UCIs, piden que se acrediten unidades en función de criterios consensuados y sobre la construcción de nuevas estructuras sanitarias, que se debería planificar desde la idea de la salud y el bienestar; hacer una reflexión para que no haya que elegir entre medicalización y humanización.

Están convencidos de que un espacio de trabajo con carencias dificulta también la atención sanitaria, por eso apuestan por aprovechar la experiencia de lo vivido para repensar la arquitectura sanitaria. Mayor participación ciudadana, escuchar y conocer las experiencias de las personas que han estado ingresadas para detectar necesidades.

Si se quiere prestar una atención adecuada será importante tener en cuenta las necesidades de quienes trabajan en la sanidad, pacientes y familias. Y piden espacios adaptables a nuevas necesidades, multidisciplinares y más humanizados.

(*) Son Álvaro Ortega, enfermero de UCI; Clara Rius, arquitecta; José Carlos Igeño, médico intensivista; Ricard Gratacòs, arquitecto, antropólogo y editor; Mónica García, arquitecta; Marta Parra y Ángela Müller, arquitectas hospitalarias. Un encuentro moderado por Mónica Ferrero, interiorista y miembro del Grupo de Infraestructura Humanizada del Plan de Humanización de las UCI de la Comunidad de Madrid.

Webinar Hablemos de Estructura en Tiempo de Covid, ver vídeo

Melania Bentué (Estrategias de Comunicación)

Blog de Zoe (Blog de la autora)

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