Test de embarazo tras inseminación artificial o FIV

En la actualidad, el test para diagnosticar el embarazo en un tratamiento de reproducción asistida es la determinación cuantitativa de la hormona HCG en sangre (Gonadotrofina Coriónica Humana).

El test de embarazo en orina se desaconseja como prueba para valorar el éxito o el fracaso de una técnica de reproducción asistida. Si bien algunas de nuestras pacientes lo realizan antes de acudir a la clínica, e incluso se utiliza en algunos ámbitos profesionales.

Concentración de hormona beta-hCG en sangre

La hormona HCG es segregada por el corion del embrión, la parte que dará lugar en el futuro a la placenta, siendo realmente importante para el embrión en condiciones normales, pues es la encargada de alertar al organismo de la mujer, y fundamentalmente al ovario, de que se ha producido un embarazo.

Si no existiera esta señal, el sistema hormonal de la mujer continuaría con su ciclo habitual y este concluiría con la menstruación, en la que se pierde el endometrio y por tanto el embrión.

Esta hormona, de estructura proteínica, está construida por dos piezas que se ensamblan, llamadas alfa y beta. Dado que la parte alfa es muy similar a otras hormonas de similar origen, pero de efecto muy distinto, en las determinaciones analíticas se valora sólo la fracción beta (específica de cada hormona). Es por ello que en la práctica determinamos cuantitativamente la Beta-HCG. Por eso se la conoce como “Beta”.

El hecho de que no sólo tengamos un test positivo o negativo, sino un valor plasmático de la misma, hace que podamos interpretar mejor el resultado. El valor de la beta depende del momento en el que esta se mide, respecto al tiempo de vida del embrión.

Habitualmente se suele determinar la Beta-HCG hacia el día 15 de vida embrionaria. En este momento, un valor de aprox 80-100 mUI/ml (o superior) suele asociarse a un embarazo evolutivo. Un valor mayor de 300 mUI/ml suele asociarse a un embarazo múltiple, mientras que el valor menor habla de un embrión, débil, un aborto o un embarazo ectópico.

Por supuesto estos resultados se deben interpretar siempre por el especialista, que tomará las medidas oportunas en cada caso.

Beta-HCG vs. test de orina

En cuanto al test de orina, tiene dos claras desventajas, es cualitativo o semi-cualitativo, es decir, no nos da como resultado en número valorable. Además, se positiviza mucho más tarde y de forma más errática que el test en sangre, por lo que los falsos negativos son más frecuentes. Es por todo ello por lo que habitualmente se desaconseja.

Todo ciclo de reproducción asistida, incluso aquel en que haya sangrado vaginal, debe concluir con la determinación en sangre de B-HCG, dado que es la prueba más sensible en la detección de embarazo normal y también de otro tipo de embarazos cuya evaluación es muy importante. Esta determinación puede detectar abortos precoces, que de otra forma pasarían inadvertidos, y que son muy importantes para el pronóstico de la pareja.

Además el diagnóstico precoz del embarazo ectópico hace que el tratamiento de este sea muy eficaz y poco problemático. Si este pasara inadvertido podría suponer graves riesgos para la mujer.

 

 Dr. Sergio Rogel, ginecólogo especialista en fertilidad de IVF Spain, clínica de reproducción asistida

IVF Spain, clínica de reproducción asistida en Masquemedicos

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