Hogar. Un thriller español con un final inesperado

Este viernes de película continuamos en esta situación complicada, y desde Masquemedicos queremos recomendaros disfrutar de un momento de ocio para vosotros a través de un film que os lleve a desconectar, aunque sea por poco tiempo. Os dejamos una película recién salida del horno de Netflix, que por su nombre puede parecer que hablamos de una historia entrañable, pero nada más lejos de la realidad, Hogar es una película que saca lo peor de su protagonista e incluso lo peor de sus secundarios. Una película que sigue al pie de la letra la filosofía de Maquiavelo, el fin justifica los medios.

Hogar. Sinopsis

Hogar empieza mostrándonos una familia de tres miembros cuyo cabecilla principal es un hombre interpretado espléndidamente por Javier Gutiérrez, que se encuentra en paro buscando trabajo de publicista creativo, que es de lo que tiene experiencia.

Ya desde el minuto uno nos muestra la visión psicológica de la búsqueda de empleo a los ojos de una persona que pasa los 40, y que es visto con desfase por muchos gurús modernos del sector.

Javier se ve en una situación económica difícil y al final él, su mujer y su hijo tienen que abandonar su casa, moderna y amplia para ir a un piso pequeño en el barrio del Carmelo. Javier lleva mal esta situación porque tiene la sensación de retroceso y esto se lo hace ver también a su familia, a los que trata de fracasados.

Un día descubre que tiene las llaves de su antigua casa y le da por ir a ver quiénes son los nuevos inquilinos e incluso subir al piso sin que ellos estén. Un matrimonio joven con una niña pequeña interpretado por Mario Casas y Bruna Cusí. A partir de ahí las ideas que pasan por la cabeza de Javier darán lugar a un thriller que como espectadores, no sabemos cómo puede acabar.

Hay personas que la critican porque les recuerda a un serial de mediodía, pero para mí la interpretación de ambos actores es buena, la trama me mantiene en vilo y en estos tiempos en los que buscamos entretenimiento y no pensar en otras cosas, cumple con creces su cometido.

Ánimo ya nos queda menos, y un recuerdo para los enfermos y sus familias.

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