Mejora de competencias en los niños con la práctica de artes marciales

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Una vez que llega de nuevo el periodo escolar muchos padres y madres se asesoran con conocidos, familiares y profesionales sobre qué actividades extraescolares y deportivas de las que sugiere su hij@ pueden ser más positivas. Tradicionalmente existen deportes más atractivos para los niños que otros así como algunos tienen etiquetas negativas para los padres que no dejan ver las verdaderas competencias que se podrían obtener como resultado de su práctica. Algunos de estos últimos son las disciplinas relacionadas con las artes marciales, son vistas como violentas, poco participativas y no suelen ser la primera opción deportiva.

Beneficios de la práctica de artes marciales

Sin embargo la realidad es que hay evidencias para recomendarlas puesto que su práctica desarrolla un gran nivel de autoregulación, estabilidad emocional, autocontrol y tolerancia a la frustración. Al contrario de lo que se puede pensar las artes marciales tienen un efecto profundo de cambio en los niveles de agresión, reduciendo la hostilidad y la impulsividad. El cambio de color del cinturón es un ritual que produce mejoras en la autoconfianza y la autoestima, al permitir a los niños a obtener resultados positivos por su esfuerzo. Al mismo tiempo, percibir el orgullo y la satisfacción de sus padres como en cualquier deporte aumenta sus niveles de motivación y su visión del autoconcepto.

Hay muchos tipos distintos de artes marciales, aquellos que incurren en mayores paradas de reflexión mental, meditación y que tienen una mayor normatividad suelen ser los más efectivos para esto.

Artes marciales para niños con dificultades de aprendizaje y tdha

Respecto a niños con dificultades de aprendizaje y diagnósticos como el tdah hay especialistas que recomiendan este deporte pues ayuda a liberar energía de una forma controlada, favorece la empatía y a nivel físico la coordinación motora, la agilidad, el equilibrio y la autoregulación de movimientos.

De todas formas la elección de las actividades extraescolares debe conllevar que sea atractiva para el menor, que potencie buenas habilidades y que su práctica no suponga un exceso en el número de horas a lo largo de la semana para no sobrecargarle y que tenga tiempo para sus estudios, jugar en casa e incluso aprender a aburrirse en cierta medida.

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