¿Por qué se disparan las crisis de pareja en verano?

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El verano es la época del año en la que se rompen más parejas. En las vacaciones los conflictos y el estrés acumulado pueden generar enfrentamientos, complicando la convivencia.

Durante el resto del año, con la rutina diaria familiar y laboral, muchas parejas apenas tienen tiempo para verse, pero cuando llega el verano esto cambia. Comienzan las discusiones por los gastos, por el comportamiento de los hijos, los planes de ocio y cómo se reparten las tareas del hogar.

Pilar Conde, psicóloga y directora técnica de Clínicas Origen, explica que las tensiones habituales de la pareja se trasladan a los días de descanso, concentrándose todo en esos quince días o una semana de vacaciones.

Cuando una pareja se rompe durante las vacaciones es porque ya llevaban un tiempo distanciados, y alguna de las partes, o ambas, no están satisfechas con la situación de la pareja. Las vacaciones no son la causa de la separación, pero sí pueden ser un desencadenante.

¿Viajar o no viajar?

La recomendación es que la pareja, antes de salir de viaje, aborde los factores de estrés que podrían surgir durante el viaje familiar.

La convivencia y el bienestar emocional depende de cómo se decidan afrontar los problemas que se presenten.

Irse de vacaciones cuando existe un conflicto en la pareja tiene sus riesgos, pero si la pareja consigue plantear cómo van a afrontar el viaje, negociando y estableciendo límites, pueden llegar a disfrutar del verano.

¿La solución es separarse?

Cuando una pareja comienza a tener conflicto, se apela a la separación como única herramienta.

En otras relaciones como las laborales, fraternales o amistosas, se tienen en cuenta otras soluciones para reconducirlas, pero en la pareja las discrepancias se asocian inmediatamente a la separación, cuando la solución no está allí, sino en recuperar el vínculo, siempre que sea posible.

Es necesario detenerse y reflexionar, no tomar decisiones en caliente. Es importante respetar el vínculo, antes de tomar la separación como un elemento de liberación.

La separación es de una convivencia, pero no del problema, y este puede incluso ir a peor. Aquí es donde la terapia de pareja puede ser de gran ayuda.

Trabajar por la pareja

La comunicación es la base de la pareja. Un ejercicio interesante que se puede llevar a cabo es enumerar tres fortalezas y tres áreas de mejora, que consideran que se deberían señalar, trabajar y vigilar por el otro. Se trata de un ejercicio de feedback que se debe realizar desde el compromiso y el agradecimiento.

El verano también puede ser una oportunidad de volverse a enamorar. Tienen más tiempo para estar juntos, por lo que es un buen momento para comunicarse, y exponer los sueños y metas, tanto en pareja como individualmente.

También es el momento de romper la rutina, y vivir nuevas experiencias. Así como para volver a conectar sexualmente.

Lo más importante, si se quiere intentar salvar la relación, es hablar de los problemas. Cuando existe una voluntad de mantener la pareja, la terapia es una herramienta muy válida.

¿Cómo puede ayudar la terapia de pareja?

Las herramientas que se adquieren en la terapia de pareja pueden ser de gran ayuda para expresar y recibir las opiniones del otro, y aprender a negociar y llegar a acuerdos.

Además consigue reforzar la pareja, gestionar los conflictos, y expresar las emociones, gestionándolas de manera interna en la pareja.

También enseña a dividir el tiempo para estar en pareja, con amigos y el tiempo individual para los hobbies de cada uno.

Es importante que ambos miembros de la pareja estén convencidos de la importancia de acudir a terapia, ya que de lo contrario esta resultará fallida.

Clínicas Origen, especialistas en Psicología y Psiquiatría

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