Recomendaciones para el insomnio en verano

Los problemas para conciliar el sueño son muy comunes durante el verano, el calor puede dificultar un correcto descanso. Estudios demuestran que, cuando nuestra temperatura corporal es baja, dormimos mucho mejor.

Normalmente por la noche, nuestro cuerpo realiza un proceso de enfriamiento, y el calor interfiere en dicho proceso.

Se estima que la calidad del sueño se reduce a partir de los 26ºC de temperatura. Cuanto más alta es la temperatura corporal, menos melatonina genera el organismo, una hormona encargada de regular el sueño, por lo que el descanso es de peor calidad.

Consejos para conciliar el sueño cuando hace calor

Para facilitar la pérdida de calor corporal y el enfriamiento interno, se recomienda llevar a cabo actividades que aumenten la temperatura corporal. El calentamiento de la piel acelera el proceso de pérdida de calor interno, ya que los vasos sanguíneos se dilatan. De esta manera el calor corporal se libera más rápidamente, la temperatura corporal se reduce y es más fácil conciliar el sueño.

 

Unas horas antes de irnos a dormir podemos:

  • Hacer ejercicio aeróbico.
  • Tomar una ducha o baño caliente.
  • Bajar las persianas para evitar el calor del sol.
  • Encender el aire acondicionado o el ventilador para reducir la temperatura de la habitación.
  • Si no es posible usar aire acondicionado o ventilador, se recomienda dormir en un nivel inferior en el hogar.
  • Usar ropa de cama fresca, materiales como el lino o el algodón, son los más recomendables para que la piel transpire mejor.

En caso de no poder regular la temperatura ambiente, lo recomendable es darse una ducha fresca justo antes de meterse en la cama, e incluso acostarnos con una toalla húmeda en la frente.

Además, para ayudarnos a conciliar el sueño debemos:

  • Establecer una rutina para irse a la cama, siempre a la misma hora.
  • Cenar pronto y evitar las comidas pesadas. Elige ensaladas, verduras, en lugar de alimentos ricos en grasas, para facilitar la digestión, ya que durante este proceso, la temperatura del cuerpo aumenta. Es importante cenar, aunque sea poco, ya que la sensación de hambre puede ser un estimulante y provocar insomnio.
  • No ingerir bebidas alcohólicas o cafeína, ya que estos aumentan la secreción de cortisol, y dificultan la conciliación del sueño.
  • Reducir el tiempo de la siesta.

Si los problemas para dormir continúan es conveniente acudir a un especialista en trastornos del sueño, para determinar causa del problema y la solución adecuada en cada caso.

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