Sufrimiento o dolor emocional: cómo se trata

El sufrimiento es el dolor emocional que experimentamos ante una situación adversa, pudiendo transformarse en tristeza, decaimiento, ansiedad, irritabilidad, frustración…

Este dolor emocional tiene una importante función, nos ayuda a poder procesar las situaciones que estamos viviendo, sobre todo aquellas que son dolorosas o difíciles. A través de esta emoción logramos aprender a superar las circunstancias, darle un significado a ese sufrimiento y procesarlo de una manera diferente.

¿Cuándo se debe pedir ayuda para afrontar el sufrimiento?

Debemos observar nuestras sensaciones y determinar cuánto tiempo llevamos con ellas, y si realmente, respecto a la situación que hemos vivido, es coherente que aún nos sintamos así, o tendríamos que ir poco a poco avanzando.

Cuando nos damos cuenta de que la situación se está alargando y que nos incomodan estas sensaciones, es el momento de pedir ayuda.

¿Cómo se trata el sufrimiento en terapia?

El primer paso es validar los estados emocionales, entender qué emociones sentimos, cómo las estamos viviendo y porqué.

Una vez identificado, vamos hacia los pensamientos; aquellas creencias que de alguna manera están derivando en ese sufrimiento. El objetivo es ayudar a la persona a procesar, de una manera diferente la experiencia vivida, incluso aprender a crecer a través de ella.

Gracias al trabajo terapéutico, poco a poco, la persona va procesando lo sucedido, va realizando un aprendizaje, e interpretando de una manera más racional, lo que le permite creer y aprender de la experiencia vivida.

Consecuencias en la salud mental del sufrimiento causado por la COVID-19

La OMS ha advertido de las consecuencias de la pandemia en la salud mental. La situación de aislamiento vivida, la incertidumbre y la crisis económica pueden causar trastornos psicológicos.

Los grupos de mayor riesgo son los sanitarios y el personal de primera respuesta, que viven constantemente con ansiedad y estrés. Los niños y adolescentes son otro grupo de riesgo, así como las mujeres víctimas de violencia doméstica. También las personas de la tercera, por el riesgo de ser contagiados, y aquellas personas con trastornos mentales y enfermedades, a los que se les ha hecho más difícil seguir recibiendo el tratamiento necesario.

En algunos de los países más afectados por el coronavirus, la prevalencia de la angustia ha ido en aumento. En Estados Unidos un 40%, China un 35%, e Irán un 60%.

Un estudio realizado en Canadá indicaba que un 47% de los profesionales sanitarios requerían atención psicológica. En China un 50% de los profesionales de esta rama sufren depresión, 45% ansiedad y un 35% presenta problemas para conciliar el sueño.

De no poner en marcha medidas para acompañar a quienes lo necesitan, podrían llegar a alcanzarse cifras similares a las de una zona de conflicto, donde 1 de cada 5 personas padece algún trastorno mental.

Aunque aún no se dispone de cifras oficiales, la información que se está dando en distintos países es un aumento de los intentos de suicidio y del consumo de drogas. Algo que ya se dio tras la crisis económica del 2008, y podríamos repetir.

Ante esta situación es imprescindible cuidar la salud mental y buscar ayuda de un profesional si sentimos que la ansiedad y el sufrimiento nos superan.

Clínicas Origen, especialistas en Psicología y Psiquiatría

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