Algunas alternativas a los antiinflamatorios no esteroideos en el dolor

El dolor crónico afecta a aproximadamente el 18% de la población, y su intensidad se considera entre moderada e intensa en el 12% de casos. Se estima que el coste económico que supone el dolor crónico en España es del 2-2,8% del PIB, aproximadamente unos 15.000 millones de euros.

Las patologías más prevalentes que cursan con dolor crónico en España son las siguientes:

  • Dolor lumbar: La prevalencia de lumbalgia puntual estimada en la población española adulta (mayor de 20 años) es del 14,8%
  • Dolor neuropático: 32,8% de los españoles padecen de dolor neuropático.
  • Dolor musculoesquelético: La prevalencia del dolor musculoesquelético crónico en la población es del 21%.
  • Artrosis: Más del 50% de la población mayor de 65 años presenta algún tipo de osteoartritis, siendo la articulación más afectada la rodilla.

Antiinflamatorios no esteroideos y riesgo cardiovascular

Muchas personas habrán oído hace un tiempo la noticia del ministerio sobre la recomendación de utilizar dosis más bajas de Ibuprofeno. El Comité para la Evaluación de Riesgos en Farmacovigilancia europeo (PRAC) ha finalizado la revisión acerca del riesgo cardiovascular asociado a la administración por vía sistémica de ibuprofeno. Esta revisión es continuación de las realizadas anteriormente que concluyeron que el uso de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) en general se asocia a un pequeño incremento del riesgo cardiovascular (ver Nota Informativa de la AEMPS MUH (FV), 15/2012).

Además de los AINES, se suele recomendar la utilización de analgésicos, que son distintos a los anteriores. Estos analgésicos son: Paracetamol, Metamizol (Nolotil®).

En ocasiones no podemos tomar AINEs por tener alguna contraindicación, o alguna interacción con otros medicamentos. Por otro lado, cada vez llegan más personas a la consulta, que demandan la utilización de otras alternativas a los medicamentos convencionales (de origen químico).

Otras opciones para el tratamiento del dolor

Quisiera proponer una serie de posibilidades para ayudar a las personas con dolor, tanto agudo como crónico, sin la utilización de esos medicamentos que no podemos, o no queremos tomar.

Antes quisiera hacer una apreciación, y es que cuando hablamos de dolor del aparato locomotor la fisioterapia cuenta un papel fundamental. Acudir a un fisioterapeuta para un trabajo manual (masaje, osteopatía,…), el uso de una técnica (punción seca, kinesiotaping…), o la utilización de algún sistema de apoyo (ultrasonido, radiofrecuencia…) es una opción que puede complementar a las opciones farmacológicas que se exponen a continuación.

Acupuntura para el dolor

En primer lugar, destacaremos la acupuntura. Una técnica que tiene su origen en la Medicina Tradicional China, que posteriormente se extendió a otros países. La eficacia de la acupuntura está demostrada en dolor agudo, y en el dolor crónico (Bensoussan et al. 1994) (Bing Z. et al 1990). Una de las últimas revisiones de los estudios disponibles confirma su utilidad en cefaleas, migrañas, cervicalgias, lumbalgias y artrosis (Juan Muñoz-Ortego 2016).

Fitoterapia: beneficios de las plantas medicinales

La utilización de las plantas medicinales como opción terapéutica, está más que demostrada. Son muchas las plantas que presentan acción analgésica, antiinflamatoria tales como: Harpagofito (harpagósido), Árnica (tusilagina), Sauce (salicilina), Curcuma (curcumina), Boswelia.

Terapia Neural

Consiste en la infiltración en el tejido celular subcutáneo de un medicamento (procaína o lidocaína) con el objetivo de conseguir el objetivo neuralterápico.

Alimentos para combatir el dolor

– “Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento” – Hipócrates.

Hay alimentos que tienen unos nutrientes que podrían ayudarnos en caso de dolor.

  • Frutas: Piña (bromelina), cerezas (antocianidinas), granada (catequinas y galactocatequinas), tomate (flavonoides y licopeno). Otras frutas: fresas, cítricos…
  • Verduras:  Pimiento (capsaicina), ajos, cebolla,…
  • Especias: Cúrcuma (curcumina), jengibre.
  • Otros alimentos:  té verde (gracias a las catequinas presenta una actividad antiinflamatoria), alimentos que contienen ácidos grasos y Omega-3.

 

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