¿Qué fue de nuestro amor? El triunfo de lo rutinario

¿Qué fue de aquellas sensaciones maravillosas que acompañaban el amor de los primeros días? Habíamos conocido a una persona y a su lado pensábamos que no había nada, por difícil que fuera, que no pudiéramos conseguir. Junto a esa persona, recién descubierta, sentíamos que nuestra vida iba a experimentar un profundo cambio y que cualquier meta era posible.

Hoy, ya han pasado bastantes años, y de aquellos sentimientos no queda nada: el optimismo ha dejado paso a la desesperanza, las ganas de cambiar el mundo se han cambiado por el inmovilismo y el aburrimiento. El día a día, las actividades cotidianas han ido ahogando las ilusiones. Todo lo que antes era novedad, fantasía o improvisación ahora es una rutina diaria.

De la aventura a la rutina

Tal vez ha sido por conformismo, por pereza, por el temor a la aventura, pero sin darnos cuenta, todo aquello que era nuevo se ha convertido en rutina. Y de la rutina al aburrimiento apenas si hay medio paso.

Nos quedan los recuerdos y podemos evocar aquellos momentos vividos que fueron maravillosos. Podíamos conversar de mil cosas, nos faltaba tiempo para explorar nuevas actividades, cada día era una aventura…
Hoy todo es bastante diferente. Los temas de conversación se han reducido a saber cómo ha ido el trabajo, las tareas de los niños, los programas de la tele o los nuevos vecinos. Normalmente, pasamos junto a nuestra pareja más tiempo que con cualquier otro individuo, pero somos capaces de preguntarnos ¿Qué calidad tienen los minutos que pasamos con nuestro cónyuge?

Cantidad vs. calidad

En un estudio realizado en Finlandia, se evidenció que el tiempo que las parejas dedican a hablar entre ellos es inferior a treinta minutos semanales. Con apenas media hora ya se han dicho lo que piensan, lo que sienten hacia el otro, lo que planean o lo que les preocupa.

Este estudio puso de manifiesto, que parejas que por sus trabajos apenas pasan tiempo juntos, pueden ser muy felices a pesar de estar separados casi todo el día. No es tan importante los minutos de convivencia como la calidad de esos momentos.

 

Gerardo Castaño Recuero, Psicólogo en Masquemedicos

Este post pertenece a la serie “¿Qué fue de nuestro amor?”

Parte 1: ¿Qué fue de nuestro amor?. Prólogo

Parte 2: ¿Qué fue de nuestro amor?. El aburrimiento

Parte 3: ¿Qué fue de nuestro amor? Señales de alarma

Parte 5: ¿Qué fue de nuestro amor? La pérdida de la individualidad

Gerardo Castaño Recuero

Gerardo Castaño Recuero

Trabajo como psicólogo en Madrid desde el año 2015. Me gradué en la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid y he tenido la suerte de poder trabajar en lo que ha sido mi vocación desde muy joven. He procurado simultanear trabajos de voluntariado (Cruz Roja, Fundación ANAR...) con la práctica clínica y la formación postgrado.
Realicé el Máster de “Especialista Universitario en Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica“ impartido por el Dr. Hugo Bleichmar en Madrid. Completé la formación psicoanalítica con un Máster de orientación humanista sobre Psicoterapia Focalizada en la Emoción.

Gerardo Castaño Recuero en Masquemedicos
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Gerardo Castaño Recuero

Trabajo como psicólogo en Madrid desde el año 2015. Me gradué en la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid y he tenido la suerte de poder trabajar en lo que ha sido mi vocación desde muy joven. He procurado simultanear trabajos de voluntariado (Cruz Roja, Fundación ANAR...) con la práctica clínica y la formación postgrado. Realicé el Máster de “Especialista Universitario en Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica“ impartido por el Dr. Hugo Bleichmar en Madrid. Completé la formación psicoanalítica con un Máster de orientación humanista sobre Psicoterapia Focalizada en la Emoción.Gerardo Castaño Recuero en Masquemedicos

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